delete
Aquel lugar.

Todos tenemos, o al menos debiéramos tener, un lugar de evasión. Ya sea ficticio o real, es ese lugar donde huyes por un tiempo de la realidad. Ese lugar donde te refugias cuando quieres estar solo, donde reflexionas o simplemente te limitas a no hacer nada. En definitiva, ese lugar donde intentas reencontrarte a tí mismo cuando has vuelto a perderte.

Cada cierto tiempo yo solía desaparecer y refugiarme en un lugar especial. Mi tripulación solía preguntarme intrigada qué diantres hacía yo allí, o dónde estaba ese lugar. Lo cierto es que no era tan importante lo que hacía allí como el simple hecho de allí encontrarme . Y es que, al margen de mi querido e inventado mundo ficticio, había encontrado un lugar de evasión real.

Es un lugar donde la mano del hombre aún apenas se nota. Donde puedes perderte si no estás atento, y que tampoco es fácil de encontrar…

 

Existe un árbol milenario sobre cuyas raíces parte un camino. Dicen que se trata de uno de los pocos árboles sabios de la antigüedad que todavía nos quedan. Sólo aquellos que conozcan el paradero del árbol bajo la montaña, podrán comenzar siguiendo la senda que parte bajo él.

 

 

 

 

 

 

Sigue tus pasos, uno detrás de otro. Allá donde un día el agua caminaba y dejaba su huella. Esa huella que sigues tú ahora…

 

 

 

A la naturaleza le gusta jugar, y puede que el camino no sea a veces claro. Cuando todo se torne confuso y ambiguo, de tí dependerá la elección de seguir adelante y de no caer en las suaves garras de esta amante traicionera.

 

 

 

Cuando hayas perdido la noción del tiempo y sientas la fatiga en tus piernas, el cielo se tornara de hoja y rama…

 

 

 

 

Y cuando la senda se divida, sólo uno de los caminos te llevará a algún lugar. Volverá a depender de tí no caer en error.

 

 

 

 

Un viejo sabio solía decir que si no cuidas tus pasos, no sabes a dónde te pueden llevar. No dejes que sus palabras caigan en olvido, o correras la suerte de otros que también lo intentaron…

 

 

 

Después, tu camino será fácil y sentirás el abrazo de los árboles hasta que el ocaso empiece a helarte los huesos…

 

 

 

 

Y entonces, si te topas con El Muerto, sabrás que tu elección fue acertada. Apresúrate y llega antes de que Ella despierte. Pero en cualquier caso, ya es demasiado tarde para volver atrás…

 

 

 

 

 

Ella domina el lugar, lo envuelve todo dulcemente cuando despierta y es todo lo que desaparece a su paso. Apresúrate y llega antes de que te alcance, pues sino estarás perdido… para nunca más volver.

 

 

 

El tiempo hace que olvidemos cómo llegar a esos lugares, ficticios o reales. Ya sea porque cada vez los visitamos con menos frecuencia, hasta olvidar donde estaban, o simplemente porque cada vez tenemos menos razones por las que volver.

Yo tengo una razón menos para volver, o quizá una más, no lo sé. Pero si hay algo de lo que estoy seguro, es que algún día descansará allí mi tesoro, o al menos una parte de él.

Mensajes(18)