365
Escrito por Argos en
Personal:,
Reflexiones , 27/09/2008 [11:34 am]
Audio clip: Adobe Flash Player (version 9 or above) is required to play this audio clip. Download the latest version here. You also need to have JavaScript enabled in your browser.
Hasta hace un año, pensaba que los sentimientos hacían débiles y vulnerables a las personas. Pero hoy, 365 días después, puedo decir que pienso de forma distinta. He aprendido que huir de ellos y esconderlos tras un muro de miedos y aparente frialdad es precisamente lo que te hace ser débil. Porque siguen estando ahí, pero eres tan cobarde que no quieres aceptarlos.
Tarde o temprano llega el día en que no puedes seguir conteniendo todo lo que guardas dentro con tanto terror. Llega el día en que te sobrepasa, o simplemente llega alguien que destruye en tiempo récord ese muro que creías tan indestrutible y que nadie antes había conseguido tambalear. Y es en ese momento, cuando te das cuenta de lo realmente débil que eras. Te das cuenta de que ya no hay muro donde esconderse y que todo cuanto has escondido está lleno de rincones oscuros que ni tú mismo conoces. No sabes como vas a reaccionar ante cada nueva situación, y ves de forma triste que en realidad no te conoces de verdad ni a tí mismo.
Es entonces cuando resuena en tu cabeza la frase “sólo se vive una vez”. Ya no tiene sentido esforzarse en crear otro muro de esos. Ahora todo es nuevo y sólo te queda seguir adelante y dejar de seguir sentado y estancado viendo cómo todo cuanto ocurría a tu alrededor lo analizabas racionalmente, obviando la parte de vivirlo. Es hora de dejar de darle vueltas a las cosas, de anular ese chip que todos parecemos incorporar de serie y de aprender de forma práctica. Pero dándolo todo porque, si no lo das ahora que eres joven, no lo harás después. Y si lo haces, nada será ya tan intenso como ahora.
Independientemente de que esté expuesto a muchas más situaciones que puedan hacer daño, se con total seguridad que soy más fuerte ahora para afrontarlas. Porque he aprendido. Conozco mucho más de mi mismo, y veo un abismo entre el Argos de hace un año y el de ahora.
Lo cierto es que nunca me imaginé publicando un post como éste. Pero esta reflexión tan inusual e introspectiva hoy cobra un sentido que no puedo obviar. Y ha tenido, además, dos objetivos.
El primero de ellos, y como con el resto de posts de este lugar, dejarlo plasmado en el tiempo.
El segundo, y más importante, agradecerte con todas mis fuerzas estos 365 días a tu lado, en los que me has enseñado sin darte cuenta muchas de las cosas más importantes y útiles que alguien puede aprender en su vida. Todo ello aderezado con un sin fín de momentos agradables e inolvidables que no tienen precio, que si bien ya habían comenzado hace más de 365 días, sí que comenzaron de forma oficial e inusual al lado de Saboten, nuestro amigo el cactus.
Muchas gracias Princesa.

愛している.
Mensajes(5)