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Barcelona, ciudad de viajeros. A veces tan absurda y exagerada. Nos has dado una vida extra. Y aunque este viaje haya sido tan fugaz como una travesía en metro, no lo olvidaremos.
Si bien dicho párrafo pertenece a un post del año pasado, en el que relataba las andanzas de un breve viaje por Barcelona con mi viejo amigo y hermano Tero, perfectamente podría aplicarse también a este post, ya que he repetido experiencia. Concretamente hoy hace un mes. Esta vez con Vani, en nuestra primera aventura fuera de la isla.
—— Día primero: De la llegada y el cuarto kilo de cerezas. ——

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Tener una novia coqueta es divertido. Por muchas situaciones, pero, ante todo, que no sea una dejada aporta tranquilidad a la hora de no ser tú el más coqueto de la relación.
Así que, despertarme y verla inmersa inocentemente cual niña pequeña jugando en un mundo de colorines y pinturitas me hace dibujar una ligera sonrisa matutina, al tiempo que me siento agradecido de que, durante ese breve momento, sea ajena a las miserias grises y aburridas del mundo.

¡Soldado Vanilla!(1)
Es un hecho bastante habitual que siempre que estoy a punto de salir de casa tenga la sensación de que olvido algo, ya que mi subconsciente grita para alertarme de ello. Pero aún así, y salvo rara vez, sigo sin darme cuenta de qué estoy olvidando. Hasta que no escuché claramente y desde fuera de mi cabeza un “Nene, ¿cogiste los sandwiches(2)?” no pusimos rumbo al aeropuerto.
Una vez allí, y hasta el momento del embarque, hicimos tiempo como pudimos. Ella ojeando literatura de rabiosa(3) actualidad y yo intentando estudiar algo para el examen de japonés que me esperaba a la vuelta.
Así que, una vez en el aire, y quitando el momento del despegue y aterrizaje, en el que mi asustadiza amada se aferraba con fuerza y cariño a la parte más segura del avión(4), todo transcurrió sin contratiempos y tomando tierra media hora antes de lo previsto, lo cual siempre es de agradecer.
Como dos buenos turistas, lo primero que hicimos nada más salir del aeropuerto fue coger el tren, cruzar Sant Celoni(5) y coger una línea de metro que prácticamente nos dejó en la puerta del hotel. Al haber llegado a Barcelona bien entrada la tarde, únicamente nos tomamos un respiro para descansar y hacer diversas comprobaciones antes de salir de nuevo de la habitación. Comprobaciones rutinarias como abrir y cerrar los armarios, verificar el funcionamiento del aire acondicionado, darse cuenta de que, efectivamente, la tele sonaba en un idioma diferente y comprobar la resistencia de la enorme cama a los revolcones.
El resto del día lo empleamos en buscar un sitio cercano donde comprar provisiones para el hotel(6) y buscar la ubicación de la sala Mephisto mediante diversas travesías en metro, para ir a la mañana siguiente a tiro hecho.
Como era de esperar, cuando llegamos ya había gente pasando la noche allí, desde hacía varios días además. No era mucha, así que despreocupados nos fuimos de vuelta a los alrededores del hotel.
Como ya era tarde y necesitábamos cenar rápido y barato para volver al hotel a descansar, sólo nos quedaba una opción: la siempre omnipresente comida china. Después de cenar y de lamentarme por no repartir las ingentes sobras del menú entre los vagabundos de alrededor regresamos al hotel para descansar para el gran día.
—— Día segundo: De la cola del concierto y los bocadillos de tortilla. ——

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Amanecí con la típica sensación de apenas haber descansado, pero qué mas da cuando sustituyes el jodido sonido del despertador por una princesa abalanzándose sobre tí e intentando reanimarte. AUNQUE sean las 7:00 am.
Lo siguiente que recuerdo es estar en el baño, en medio de una nube de laca en suspensión, preparándome para salir. Así que después de un rápido desayuno en el buffel del hotel, partimos rumbo a unas, en principio, horas de aburrimiento en la cola del concierto.
Digo en principio, porque una vez allí, y casi nada más llegar, Vani fue reconocida por una vieja conocida y nos integramos bastante rápido en su grupo. Y así, entre amenas conversaciones y buen clima hicimos tiempo hasta que llegó Girugamesh, sobre eso de las 13:00, en su misteriosa guagua roja.

El momento de la salida de los integrantes del grupo de la guagua fue bastante insulso y fugaz, todo hay que decirlo. Quitando al siempre sonriente Ryo, el resto se limitó a mirar tímidamente a nosotros o al suelo al tiempo que cruzaban la acera y se introducían rápidamente en el recinto. Eso sí, siempre tendré palabras de agradecimiento hacia Satoshi, el cual se puso una máscara de éstas porque no se había maquillado para no pegarnos la gripe.
Otro de los momentos a destacar del día ocurrió cuando volvíamos de comer de un bar cercano a la cola, al encontrarme de repente con algunas de las chicas que conocí el año pasado.

Hito, Momo y su bocadillo de frankfurt <3.
El resto del día lo empleamos en seguir haciendo la cola, volver al hotel a asearnos y regresar a punto para el gran momento…
El concierto fue impresionante. Sin descanso, y en un intenso tracklist cuidadosamente escogido de 18 canciones + bonus track, el grupo lo dió todo en el escenario. Un recuerdo sencillamente perfecto que ni si quiera puede ensombrecerlo el hecho de haber tenido que usar la fuerza bruta, en un momento determinado, para mantener en su sitio a un heavy que se sacudía de forma peligrosa(7) .

¡Temazo!
Además, verlos en directo me ha servido para, entre otras cosas, llegar a ciertas conclusiones. Conclusiones como que Ryo es, definitivamente, el hombre más feliz de este mundo. Y que el ratero de Nii es un jodido cachondo mental.

¡Oosss! El único momento en el que Nii se estuvo quieto.
Y poco más, a la salida foto de despedida con las chicas y de vuelta al hotel, a comernos unos bocadillos de tortilla tirados en la cama.
——— Día tercero: De la pajita rosa y la noche en el bosque. ———

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El tercer día amaneció sobre la hora de comer, más o menos. Así que una vez en pié, decidimos tomar rumbo y comer fuera. Tenía ganas de volver a algunos lugares que visité el año pasado, y así poder explicarle a Vani in situ algunas anécdotas de aquel viaje.
Después, nos dimos un tímido garbeo por los alrededores de La Sagrada Familia, la cual aún sigue en obras. Pero como está muy vista y hacía calor, enseguida cruzamos la calle rumbo a un quiosco donde comprar bebidas(8) a precio de turista y a visitar un bonito parque lleno de viejunos con lago incluído.
La última noche en Barcelona también tenía que ser especial. Y así fue. Estuvimos en un lugar mágico que nos habían recomendado. Acceder a él no fue fácil. Tuvimos que cruzar un estrecho callejón de las cercanías del museo de cera, atravesar un bar de lleno de gente rígida e impasible(9), una estancia llena de bichos brillantes de papel y otra con extrañas lámparas. Pero por fin llegamos al Bosc de les Fades(10), un bar mágico y de ensueño lleno de árboles por todas partes, en el que puedes tomarte algo bajo la luz tenue de los farolillos que cuelgan de las ramas.

La sensación que transmite es la de estar en medio de un auténtico bosque, ya que si miras al techo sólo alcanzas a ver las oscuras copas de los árboles. A todo esto hay que sumar que tiene su propia cascada y que las mesas están perfectamente integradas en el ambiente.
En definitiva, un sitio que no deja indiferente a nadie y en el que charlar tranquilamente con tu compañía favorita se convierte irremediablemente en un recuerdo de por vida.
——— Día cuarto: Del regreso. ———
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Todo lo bueno ya había terminado. Ya sólo quedaba madrugar y coger un avión que nos devolvería despiadadamente a nuestras vidas cotidianas. Particularmente yo, tuve un contacto con la realidad demasiado forzado. Ya en el avión me había pasado las 3 horas de vuelo estudiando para el exámen final de la eoi que me esperaba por la tarde, pero es que nada más aterrizar me encontré con un profesor de la fuckultad. Vamos, como si me lanzaran a la cara un cubo de agua helada, cubo incluído.
En resumen, este ha sido un primer viaje corto e intenso pero con cuya compañía da igual qué destino escoger, pues he descubierto que, con los ojos cerrados, podría irme a cualquier parte.
ありがとう。。。
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- ¡Presente! ¡Ultimando armamento de pinturitas de colores, cremitas y demás munición antes de tomar aire![↩]
- Tanto rollo para que luego me los volviera a dejar olvidados dentro el coche.[↩]
- Ponen a parir a todo el mundo.[↩]
- Yo.[↩]
- “Sansalóh.”[↩]
- Pan de molde, paté, zumo y un cuarto kilo de cerezas ಠ_ಠ[↩]
- y sudorosa.[↩]
- Vani le pidió expresamente al amable señor una pajita de color rosa.[↩]
- eran de cera.[↩]
- Bosque de las Hadas.[↩]

















