O2...
Escrito por Argos en
Creaciones:,
Fragmentos , 08 5th, 2009
Con la fuerza de un río desbocado, una marabunta de personas corrían, asustadas, cruzando el puente principal de la nave en dirección a la zona de evacuación. Lo único que podía oírse entonces era la mezcla resultante de sobreponer el sonido de un millar de apresurados pasos sobre suelo metálico, gritos de pánico y la estridente alarma de emergencia que, además, en cada giro teñía de sombras e intenso rojo rincones y caras de terror.
Yo me encontraba en dicha marabunta, limitándome a dejarme arrastrar por ella. Cuando pasé por medio del puente vi a Michael, agarrado fuertemente a una de las barandillas del extremo norte. Desvié mi trayectoria con dificultad hasta que pude agarrarme de su brazo.
Michael era un viejo amigo. Un amigo de la infancia que, aunque con los años nos habíamos distanciado bastante, era una persona de esas con las que, si haces memoria, no has tenido ningún mal roce y todo fueron momentos agradables. Iba ataviado con el pesado uniforme contra radiaciones que acostumbraba a llevar el personal de mantenimiento cuando salía a faenar al exterior.
– ¡Hey Michael! ¡qué ocurre! — pregunté entre gritos, para hacerme oír.
–¡Sígueme! — contestó mi amigo.
Acto seguido, nos deslizamos agarrados fuertemente de la barandilla del puente hasta entrar en una pequeña habitación que servía de almacén, y así salir por fin de aquella locura.
La puerta de la habitación estaba constituida por una fina y resistente hoja metálica, y era automática: pulsando el interruptor se elevaba rápidamente escabulléndose por entre el marco superior. Una vez dentro, la cerramos para poder comunicarnos sin gritos de por medio.
– Mucho mejor así. — afirmé. — A ver, cuéntame lo ocurrido.
– Verás, los sistemas generadores y de distribución de oxígeno han fallado. Todos. No alcanzo a entender qué ha podido ocurrirles. Y lo que es peor, somos incapaces de restaurarlos, están destrozados. — Explicó Michael, apresurado.
– ¿Todos? ¿al mismo tiempo? Suena a sabotaje — especulé.
– Es lo único que lo explicaría y, de ser cierto, es una de esas explicaciones que lejos de tranquilizarte consiguen justamente el efecto contrario. En cualquier caso, apenas queda oxígeno para quedarse y confiar en una posible reparación, por lo que la evacuación de civiles ya ha comenzado, como has podido comprobar. — replicó Michael, sombrío.
A excepción de unas cuantas máquinas de tecnología obsoleta abandonadas, la pequeña habitación estaba prácticamente vacía, lo cual le daba un aspecto bastante frío. Tan frío como el metal blanquecino de sus cuatro paredes. Sólo cuando el temblor producido por los millares de pasos disminuyó considerablemente en intensidad decidimos salir de la habitación.
– ¿Qué ocurre ahora? — preguntó Michael, preocupado.
– Pulso el interruptor de la puerta, pero ésta no responde.
– Joder, lo que faltaba. ¡Qué demonios pasa en esta jodida nave! ¡Ayuda! — Gritó Michael desesperado al tiempo que golpeaba con todas sus fuerzas y repetidamente la puerta metálica. — ¡Ayuda!
Sólo hubo silencio como respuesta. Y dentro de la habitación, todo cuanto podía escucharse ahora era la fuerte respiración de Michael, acelerada por el esfuerzo realizado y por la tensión de la situación.
No lo había comentado, pero Michael era asmático. Con lo que sus bronquios se veían ya con bastante dificultad para extraer el poco oxígeno que quedaba en el aire enrarecido de aquella oscura habitación. No tardó en sentirse mareado, y llevándose una mano a la sien, apoyó su espalda contra el frío metal, dejándose caer lentamente hasta que estuvo sentado en el suelo, espalda contra pared. Al cabo de un poco, su respiración se había vuelto más lenta y suave. Yo me senté a su lado, procurando respirar lo justo y necesario.
A partir de ese momento, ninguno de los dos dijimos una palabra. Permanecimos allí, olvidados en aquella silenciosa habitación. Él con la cabeza sobre mi hombro y yo con la mirada perdida en el cada vez más lento ir y venir del movimiento de su tronco al respirar.
Y eso es todo cuanto alcanzo a recordar…
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