La Deuda Pública es el Mal...
Los Estados obtienen ingresos a través de impuestos, aportaciones de seguridad social, contribuciones… Pero cuando a lo largo de un período su nivel de gastos supera al de ingresos, decimos que hay déficit presupuestario. Ahora bien, cuando eso ocurre, los Estados pueden autofinanciarse de diversas formas, una de ellas emitiendo deuda pública. La deuda pública no es más que un instrumento financiero que emite el Estado en forma de títulos de valores (bonos del estado, letras…) los cuales ofrecen al que lo compra un tipo de interés durante un período de tiempo determinado. De ahí que, aunque el Estado consiga financiar su deuda y aumentar su nivel de ingresos en corto plazo, el interés que paga a los poseedores de esos títulos puede acabar por endeudarlo aún más. Además, si dichos intereses son altos, y por tanto, atractivos para atraer compradores, ello perjudica colateralmente a las posibilidades de financiación de las empresas, por tanto también al empleo e incluso al sector privado (banca), ya que se este último se verá obligado a subir los tipos para competir con los del sector público y atraer hacia ellos los ahorradores.
Y como diría la profesora de la optativa de economía…
“La deuda pública es lo que más consecuencias
negativas aporta a la economía
“
De ahí que Phybos, en un arrebato de maligno Jefe de Estado (si lo fuera), protagonizara el siguiente silly sketch.
Phybos, esperemos que nunca llegues al poder.
Además, no es la primera perla que suelta dicha profesora. Y tampoco será la última:
“Yo creo que nos ha venido bien esta época. ¡A mi la crisis me tiene totalmente apasionada!”
En fin, creo que con eso de venirnos bien no se refería tanto a las consecuencias económicas en sí mismas como al panorama inaudito en la historia de la economía que estamos viviendo actualmente. Porque épocas de crisis las ha habido siempre, pero no una crisis mundial generalizada. En cualquier caso, no voy a entrar más en detalles ni explicar las razones que han llevado a esta situación, ya que, no es ni objetivo de este blog y porque ya lo hizo en su día el gurú Leopoldo Abadía de forma totalmente entendible, y sobretodo amena, en Buenafuente:
La Crisis Ninja:
Primera parte.
Segunda parte.
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