Hará ya, por estas fechas, aproximadamente un año, Matu, Treiral y yo, entre otros, nos encontrábamos embarcados en un ambicioso proyecto biocibernético. Consistía en dotar de vida y aparente inteligencia a un montón de cables, motores, sensores y piezas de lego.
Tras un sin fín de rediseños y fracasos de estabilidad durante los primeros días, optamos finalmente por una estructura básica. Pero como era de esperar, fuimos incapaces de dejar de ser la nota discordante. Así pues, llegando al final de una interminable tarde en el laboratorio, en la que nuestras recalentadas cabezas de aburridos programadores ya estaban exhaustas, nos descubrimos a nosotros mismos jugando inocenmente cual niños con legos y creando un intrincado sistema de engranajes, el cual aprovechaba el movimiento de los motores para accionar unas graciosas patas de colores. Así nació Cangrejo-kun.

Su misión en esta vida no distaba mucho de la del resto de seres vivos. Debía ser capaz de seguir una línea practicada en el suelo y preservar su integridad evitando obstáculos llegado el momento. Posteriormente, y aprovechando esa capacidad adquirida, fue retado satisfactoriamente a salir de un laberinto. Pero esa es otra historia.
Cangrejo-kun no fue de los más rapidos de su clase, pero tampoco el más lento. De todas formas, eso ya no importaba, pues quien lo miraba se quedaba absorto observando el grácil y divertido movimiento de sus patas de atrezzo.
No sabemos con exactitud qué fue de él. Muy probablemente fue desmontado, y sus coloridas piezas donadas a futuros engendros similares. Un triste final, viejo amigo, pero aún conservamos en nuestras mentes tu graciosa forma de moverte, esa instantánea de cuando fuiste terminado y todas aquellas líneas de código que te hacían inteligente.
Hasta siempre Cangrejo-kun! :_|
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