
” El consuelo, pensaba, es como una tirita temporal con la que seguir andando por esa senda áspera y cortante que nunca debió tomarse. Tal vez sí. Pero lo cierto es que, aun cuando muchas veces las empleó de forma efectiva con otras personas, las palabras de consuelo que venían del resto le resultaban tan vacías y huecas que lo que despertaban en él no era ese consuelo que pretendían, sino gratitud. Gratitud quizá por la muestra inherente de afecto o preocupación. Gratitud quizá porque ellos no sintieran lo mismo. Pero no era consuelo, no ese consuelo que solía despertar de forma desintencionada cada nota musical que entraba por sus oídos y moría en su cabeza, o cada palabra que nacía en ella y él sacaba cuando simplemente se sentaba a escribir.”
Un mensaje
















